
Antes los dragones estaban por todas partes, casi tan comunes como los autobuses, pero los príncipes acabaron con ellos, y el último que queda vive en las cuevas de Cornualles. La princesa de Cornualles cumple dieciséis años: toca atarla a una roca y esperar al príncipe que la salve. Solo que ella maneja la espada mejor que todos los príncipes que conoce, y el príncipe que le asignaron sabe más de matemáticas que de espadas. Un cuento divertido de Edith Nesbit en el que nadie quiere cumplir su papel. ¿Quién salvará a quién?
LeerOf course you know that dragons were once as common as buses are today, and almost as dangerous. But every prince from a good family had to kill a dragon and rescue a princess. So the dragons became fewer and fewer. Soon it was often quite hard for a princess to find a dragon to be rescued from.
Ya sabrás, por supuesto, que antaño los dragones eran tan comunes como lo son hoy los autobuses, y casi igual de peligrosos. Pero todo príncipe de buena familia tenía que matar a un dragón y rescatar a una princesa. Así que los dragones fueron cada vez menos. Pronto a una princesa le resultaba a menudo bastante difícil encontrar un dragón del que ser rescatada.
And at last there were no more dragons in France. And no more dragons in Germany, or Spain, or Italy, or Russia. There were some left in China, and there still are. But they are cold and made of bronze. And there were never any in America, of course. But the last real live dragon left was in England. Of course, that was a very long time ago, before what you call English History began.
Y por fin ya no hubo más dragones en Francia. Ni más dragones en Alemania, ni en España, ni en Italia, ni en Rusia. Quedaron algunos en China, y todavía quedan. Pero son fríos y hechos de bronce. Y en América nunca hubo ninguno, por supuesto. Pero el último dragón vivo y de verdad que quedaba estaba en Inglaterra. Por supuesto, eso fue hace mucho, mucho tiempo, antes de que empezara lo que tú llamas Historia de Inglaterra.
This dragon lived in Cornwall, in the big caves among the rocks. It was a very fine big dragon. It was more than twenty metres long, from the tip of its frightening nose to the end of its terrible tail.
Este dragón vivía en Cornualles, en las grandes cuevas que había entre las rocas. Era un dragón grande y muy hermoso. Medía más de veinte metros de largo, desde la punta de su espantosa nariz hasta el final de su terrible cola.
It breathed fire and smoke. When it walked, it rattled, because its scales were made of iron. Its wings were like half-open umbrellas—or like bat’s wings, only thousands of times bigger. Everyone was very frightened of it, and they were right to be frightened.
Echaba fuego y humo. Al andar, traqueteaba, porque sus escamas estaban hechas de hierro. Sus alas eran como paraguas medio abiertos, o como alas de murciélago, solo que miles de veces más grandes. Todo el mundo le tenía mucho miedo, y tenían razón en tener miedo.
Now the King of Cornwall had one daughter. When she was sixteen, of course, she would have to go and face the dragon. People always tell such stories in the children’s rooms of the palace in the evening. So the Princess knew what was going to happen to her.
Pues bien, el rey de Cornualles tenía una hija. Cuando ella tuviera dieciséis años, por supuesto, tendría que ir a enfrentarse al dragón. La gente siempre cuenta esas historias por la noche en las habitaciones de los niños del palacio. Así que la princesa sabía lo que le iba a pasar.
The dragon would not eat her, of course—because the prince would come and rescue her. But the Princess could not stop thinking about one thing. It would be much nicer to have nothing to do with the dragon—not even to be rescued from him.
El dragón no se la comería, por supuesto, porque vendría el príncipe a rescatarla. Pero la princesa no podía dejar de pensar en una cosa. Sería mucho más agradable no tener nada que ver con el dragón: ni siquiera ser rescatada de él.
“All the princes I know are such very silly little boys,” she told her father. “Why must I be rescued by a prince?”
—Todos los príncipes que conozco son unos niñitos de lo más bobos —le dijo a su padre—. ¿Por qué tiene que rescatarme un príncipe?
“It’s always done, my dear,” said the King. He took his crown off and put it on the grass, because they were alone in the garden. And even kings need to rest sometimes.
—Siempre se hace así, querida mía —dijo el rey. Se quitó la corona y la puso en la hierba, porque estaban solos en el jardín. Y hasta los reyes necesitan descansar a veces.
“Father, darling,” said the Princess after a while. She made a chain of daisies and put it on the King’s head, where his crown should be. “Father, darling, couldn’t we tie up one of the silly little princes for the dragon to look at? And then I could go and kill the dragon and rescue the Prince! I fight with a sword much better than any of the princes we know.”
—Papá, cariño —dijo la princesa al cabo de un rato. Hizo una guirnalda de margaritas y se la puso al rey en la cabeza, donde debería estar la corona—. Papá, cariño, ¿no podríamos atar a uno de los principitos bobos para que el dragón lo mirara? ¡Y entonces podría ir yo a matar al dragón y a rescatar al príncipe! Yo manejo la espada mucho mejor que cualquiera de los príncipes que conocemos.
Sigue leyendo en Readin: