El comienzo es gratis

Tobermory Tobermory

Saki · 1911
sátira
OriginalB1A2

En una aburrida reunión en una casa de campo, un científico anuncia que le enseñó a hablar a un gato. Los invitados exigen pruebas, y el gato entra en el salón. Es educado, tranquilo y cuenta con gusto todo lo que oyó sobre cada uno de ellos mientras lo tomaban por un mueble.

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El comienzo en inglés, nivel A2, con traducción

It was a cold, wet afternoon at the end of August. It was that empty part of the year when there is nothing at all to hunt. The partridges are still safe in the fields, or already in the ice-box. You may still ride after the fat red deer. But only if you live in the west of England.

Era una tarde fría y húmeda, a finales de agosto. Era esa parte vacía del año en que no hay nada en absoluto que cazar. Las perdices están todavía a salvo en los campos, o ya en la nevera. Uno todavía puede cabalgar tras los gordos ciervos rojos. Pero solo si uno vive en el oeste de Inglaterra.

Lady Blemley did not live in the west of England. So all her guests sat round the tea-table that afternoon. There was nothing in the world to do.

Lady Blemley no vivía en el oeste de Inglaterra. Así que aquella tarde todos sus invitados estaban sentados alrededor de la mesa del té. No había nada en el mundo que hacer.

The season was empty, and the day was like every other day. All the same, nobody in the room looked tired or restless. Nobody was afraid that somebody would open the mechanical piano. Nobody was quietly hoping for a game of cards.

La temporada estaba vacía, y el día era como todos los demás días. Aun así, nadie en la sala parecía cansado o inquieto. Nadie tenía miedo de que alguien abriera el piano mecánico. Nadie esperaba en silencio una partida de cartas.

The whole party sat with open mouths and looked at one man. He was plain and quiet and small. There was nothing about him at all. His name was Mr. Cornelius Appin.

Todo el grupo estaba sentado con la boca abierta y miraba a un hombre. Él era anodino y callado y pequeño. No había nada en él en absoluto. Su nombre era señor Cornelius Appin.

Of all her guests, he was the one Lady Blemley knew least about. Somebody once told her that he was “clever”. So she sent him an invitation. She hoped that a little of that cleverness would help to entertain the others. She did not hope very much. Teatime came, and she still could not see where his cleverness lay.

De todos sus invitados, él era el que lady Blemley menos conocía. Alguien le dijo una vez que era «inteligente». Así que ella le envió una invitación. Esperaba que un poco de esa inteligencia ayudara a entretener a los demás. No esperaba mucho. Llegó la hora del té, y ella todavía no podía ver dónde residía su inteligencia.

He was not a funny man. He was not a champion at croquet. He could not send people to sleep with his eyes. He did not get up plays in other people’s houses. And he did not even look the kind of man that women forgive for having an empty head.

Él no era un hombre gracioso. No era un campeón de croquet. No podía hacer dormir a la gente con los ojos. No organizaba obras de teatro en las casas de otras personas. Y ni siquiera parecía la clase de hombre a quien las mujeres perdonan por tener la cabeza vacía.

So he sank to plain Mr. Appin. The Cornelius in front of it looked like an open trick. Somebody gave that great name to a very small man when he was a baby. He never grew into it.

Así que quedó reducido al simple señor Appin. El Cornelius de delante parecía un engaño evidente. Alguien le dio ese gran nombre a un hombre muy pequeño cuando era un bebé. Nunca creció hasta llenarlo.

And now this same man was telling them about a discovery of his own. Beside it, he said, gunpowder was a small thing. So was printing. So was the steam train. Science made great and surprising steps in the last thirty years. But this did not sound like science at all. It sounded like a miracle.

Y ahora este mismo hombre les hablaba de un descubrimiento propio. Junto a él, dijo, la pólvora era una cosa pequeña. También lo era la imprenta. También lo era el tren de vapor. La ciencia dio grandes y sorprendentes pasos en los últimos treinta años. Pero esto no sonaba a ciencia en absoluto. Sonaba a milagro.

“And do you really ask us to believe this?” Sir Wilfrid was saying. “That you have found a way to teach animals to speak like people? And that dear old Tobermory is your first successful pupil?”

—¿Y de verdad nos pide que creamos esto? —estaba diciendo sir Wilfrid—. ¿Que ha encontrado un modo de enseñar a los animales a hablar como las personas? ¿Y que el querido viejo Tobermory es su primer alumno con éxito?

“I have worked on this problem for seventeen years,” said Mr. Appin. “The first small signs of success came only eight or nine months ago. Of course I tried thousands of animals. Lately I worked with cats and nothing else.

—He trabajado en este problema durante diecisiete años —dijo el señor Appin—. Las primeras pequeñas señales de éxito llegaron hace solo ocho o nueve meses. Por supuesto, probé con miles de animales. Últimamente he trabajado con gatos y nada más.

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