Una piedra robada que aparece en el buche de un ganso de Navidad, y Sherlock Holmes, que sigue la pista desde un sombrero viejo hasta el ladrón: «El carbunclo azul» es uno de los casos más queridos de Conan Doyle. A su lado, «Después de veinte años» de O. Henry: un policía, una cita entre viejos amigos y un final que no se olvida. En los cuentos de detectives cada detalle cuenta, así que obligan a leer con atención, y la traducción de cualquier palabra o frase está a un toque.
After Twenty YearsDespués de veinte añosNueva York, las diez de la noche, una calle vacía bajo la lluvia. Un policía de ronda encuentra en la puerta de una tienda oscura a un hombre con un puro sin encender. Espera a un amigo: hace veinte años acordaron verse aquí a esta misma hora, pasara lo que pasara. Uno se fue al Oeste y se hizo rico; el otro se quedó en Nueva York. A los veinte minutos, de la oscuridad sale, en efecto, un hombre con un abrigo largo. Mil doscientas palabras, y todo lo decide una nota en el último párrafo.
The Adventure of the Blue CarbuncleEl carbunclo azulEs la segunda mañana después de Navidad. A manos de Sherlock Holmes llegan un sombrero gastado y un ganso de Navidad que un desconocido dejó tirados en la calle por la noche. Con solo examinar el sombrero, Holmes deduce todo sobre su dueño, y en el buche del ganso aparece el carbunclo azul de la condesa de Morcar, por cuyo robo ya arrestaron a un fontanero. Holmes sigue el rastro del ganso: una taberna, el mercado de Covent Garden, una apuesta con un vendedor terco. Un misterio navideño en el que no matan a nadie.