Edgar Allan Poe inventó el cuento policial moderno y llevó el relato de terror a su forma más pura: pocas páginas, una sola emoción y un final que cuesta olvidar. Sus frases, en cambio, son largas y llenas de palabras del siglo XIX, y por eso muchos lo dejan en la primera página del original. Aquí cada cuento está también en B1 y A2: la misma historia y la misma atmósfera, con un inglés que se puede seguir. Lo más corto para empezar es «El retrato oval».
The Oval PortraitEl retrato ovalUn viajero herido pasa la noche con su criado en un castillo abandonado de los Apeninos. A la luz de las velas mira los cuadros de una habitación de la torre y de pronto ve el retrato de una muchacha, tan impresionante que cierra los ojos. Un librito sobre la almohada cuenta la historia de ese retrato. ¿Qué tiene de tan asombroso?
The Tell-Tale HeartEl corazón delatorEl narrador asegura que no está loco y, para demostrarlo, explica con calma, paso a paso, cómo planeó matar a un anciano por su ojo turbio. Un cuento corto, una sola voz y un sonido que solo oye él.
The Cask of AmontilladoEl barril de amontillado«Las mil injurias de Fortunato las había soportado lo mejor que había podido; pero cuando se aventuró al insulto, juré venganza». Carnaval, vino, las bodegas de un viejo palacio, y un hombre que durante todo el camino le insiste a su amigo en que regresen arriba. Planeó su venganza de modo que el vengador no pagara nada por ella.
The Masque of the Red DeathLa máscara de la Muerte RojaLa Muerte Roja ha arrasado el país: dolor, mareo, sangre por los poros y media hora desde el primer síntoma hasta el final. El príncipe Próspero se encierra con mil amigos en una abadía fortificada, suelda las puertas y organiza un baile en siete salas, cada una de un color. En la séptima, la negra, hay un reloj, y cada vez que da la hora, la música se detiene.